

Para el coronel Sanders, fundador de
Kentucky Fried Chicken, la cadena de restaurantes de venta de pollo frito más grande del mundo, la prueba de persistencia apareció
disfrazada de supercarretera. Pocos ejemplos dan muestra del gran valor de la persistencia, como su historia.
El coronel Sanders tenía una receta para la preparación del pollo en la cual creía. Así que comenzó un pequeño restaurante a la orilla de la carretera en las afueras de la ciudad de Corbin, en el estado de Kentucky. Sin embargo, unos años más tarde la construcción de una supercarretera desvió el tráfico lejos de la ciudad, llevándose todos los clientes que esporádicamente paraban en su restaurante y en poco tiempo su negocio quebró. Después de pagar sus deudas, sus ingresos quedaron reducidos a una pensión de $105 dólares mensuales.
No obstante, confiado en la calidad de su receta de pollo y armado de una
determinación inquebrantable, a la edad de
65 años el coronel Sanders
emprendió una nueva aventura. Decidido a crear una franquicia que le diera mayor solidez a su empresa, fue al banco en busca de un préstamo para financiar su nuevo restaurante. Sin embargo, ese primer banco no compartió su entusiasmo; ni tampoco el segundo, o el tercero, o el décimo.
Es muy común encontrar personas que
renuncian a sus metas tras haber intentado sólo un par de veces, pero el coronel Sanders sabía que
la persistencia engendra éxito, por eso golpeó en las puertas de
1006 bancos que le negaron el préstamo, antes que el banco
1007 decidiera prestarle el capital de inversión que él buscaba.
Hoy, los restaurantes
Kentucky Fried Chicken, o
KFC, como también se les conoce, están dispersos en
más de cien países alrededor del mundo, todo como resultado de la
persistencia y la
determinación de un hombre que no quiso darse por vencido.
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